Ideas obsesivas.



Maniático ambulatorio, 
acogido a la desgracia;
tengo noches afiebradas 
con pesares muy profundos.
Ya no exploro nuevos mundos 
si me abraza su mirada, 
casi nada me importaba
más allá de su erotismo.

Que ella misma me enseñaba 
maniatado a su cinismo 
de pasiones incoloras, 
que yo nunca percataba,
Sin saber que caminaba, 
muy dichoso hasta el abismo.

Pensando que la ternura 
tiene brotes de locura 
porque entonces no me explico 
en qué he perdido la cordura. 
Mis heridas sin sutura 
Sueltan pálpitos de sangre; 
si la muerte se consagra
lo acepto sin amargura.

Decisiones prematuras 
me han cortado como alambres
y he aprendido a emborracharme
para el alma sentir libre.
Me apresan ideas terribles 
a la par de despertarme,
pero seguiré pensando 
que estoy cerca de la lumbre.


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