Innombrable.
Ese sitio específico, ese lugar,
Desde donde puedo ver como se apaga la ciudad
Y calmarme, sentirme sedado con el atardecer.
Ahora, aquí, me siento perturbado por tu continúo recuerdo.
La verdad ya no sé cuanto tiempo ha pasado,
Pero es solo sentarme en este lugar y recordar ese día.
Un día mágico, perfecto;
Donde pude abrirme a vos, decirte lo que de verdad me causabas y recibir tu aprobación.
Culminando esos minutos de desconcierto, incredulidad y dudas, con un beso.
Un beso cargado con las emociones más fuertes que me ceñían en ese momento de plenitud.
Luego nos levantamos del pasto y te tomé de la mano.
¡Y vaya sensación más placentera!
Me sentía ido, no podía creerlo.
Me llenaste de amor, y sentía que esta realidad era idílica.
Volvimos a sentarnos, a mirarnos,
A recogijarnos una y otra vez en los ojos, en los brazos y en los labios del otro.
Y mírame, otra vez aquí, recordándote a vos.
Añorando ese momento, solo, y con frío.
Llenándome de resignación,
Porque sé que probablemente entre nosotros dos
Nunca más vuelva haber un roce de piel, ni de palabras.