Destinado al extravío (Inconcluso)
1) REVIVIENDO PARAJES. I Me arrodillo en mi cuarto, solo, apoyándome al borde de la cama con mis ojos empañados de lágrimas. Unos ojos desbordados, rojos y que exponen un basto dolor. La cuestión, acarreó desde hace años un padecimiento; ya saben, uno de esos crónicos y terminales, pero a su vez, complementarios y demandados en la bohemia; pero yo no soy ningún bohemio, soy más bien del común. Y es que la soledad, pesada como los prejuicios lanzados con odio, no es fácil de sobrellevarla, y menos para mí, que en su tiempo me creía inmune, indiferente a todo desgarro del alma. No pensaba en el sufrir, ni siquiera concebía el sufrir en mi día a día. Pero vaya, nuestra dosis de dolor, que considero justa, necesaria y acarreada por nuestro propio fatum, llegó. Me abofeteó, y me agarró mal parado. Justo antes de caer rendido ante mis p...