Vastas montañas repletas de angustia.












Buscamos y anhelamos la cumbre
Como si fuera una plenitud,
Sabiendo muy bien que el ascenso
Es maltrecho y cruel.

Buscamos aferrarnos de cualquier roca
Como si de un ideal se tratase,
Intentando no desistir.

Desgraciadamente no es suficiente,
Tan solo basta dirigir nuestra mirada a un abismo
Para sentir un gran vacío
Al ver la futilidad de nuestro devenir.

Y ahí me pregunto
¿Llegar a la cumbre?
¿Para qué?
Solo te espera un gran silencio en esa cima,
Un mutismo sepulcral.
Que en lugar de brindarte un catarsis,
Te dejará inmerso 
En una angustia irreversible.



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