La ciencia de la complicidad.


La complicidad es saber estar con el otro. Es ese disfrute en medio del más profundo silencio. Son esos dichosos momentos donde no se precisa decir nada y el cruce de miradas llena ese mutismo con una tensión acaudalada de sentimientos prófugos que emergen desde las entrañas y que culminan en el éxtasis de un beso cargado de emociones.

La complicidad es el buen compartir. También es libertad mutua. Porque se debe tener presente que ambas partes son compañeros de viaje, mas no destinos fijos de los cuales sé esté prohibido aventurar un poco más allá, pues la complicidad no ata.

La complicidad sensibiliza. Nos hace hallar las palabras justas. Nos abre el alma y crea un vacío al cual saltamos con unas medida de seguridad llamadas confianza y entrega. Una confianza y una entrega absoluta. Pues ambos precisamos ser cómplices de ese vacío. Ya que al saltar en él, le damos el poder de que nos lleve a los infiernos, confiando en que nuestras almas ahí no se consumirán.

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