Apatriado en su bici.
Era poco menos del mediodía y hacía un sol tan terrible que me vi obligado a usar mis inseparables gafas baratas al estilo de John Lennon. Me había bajado del metro en la estación Poblado con la intención de poder escribir algo provocado por las calles, por la gente me fuese encontrando y narrarlo todo a lujo de detalle. Iba por la Calle 10, bordeando un poco el parque del Poblado, viendo sus establecimientos, bares, cafeterías y panaderías. Me causó sorpresa cuando al tomar la última curva para continuar mi caminata, tropecé con un incontable número de panfletos, fotografías, afiches y carteles escritos en varios idiomas, desde el español e inglés hasta el francés y el ruso. Levanto la vista y observo una bicicleta, normalita, no era una bicicleta profesional ni mucho menos; atada a ella habían 5 maletas típicas de mochilero, 2 a cada costado de la llanta delantera y las 3 restantes en un pequeño espacio improvisado ubicado atrás del sillín de la bici. También en el manubri...