Ideas obsesivas.
Maniático ambulatorio, acogido a la desgracia; tengo noches afiebradas con pesares muy profundos. Ya no exploro nuevos mundos si me abraza su mirada, casi nada me importaba más allá de su erotismo. Que ella misma me enseñaba maniatado a su cinismo de pasiones incoloras, que yo nunca percataba, Sin saber que caminaba, muy dichoso hasta el abismo. Pensando que la ternura tiene brotes de locura porque entonces no me explico en qué he perdido la cordura. Mis heridas sin sutura Sueltan pálpitos de sangre; si la muerte se consagra lo acepto sin amargura. Decisiones prematuras me han cortado como alambres y he aprendido a emborracharme para el alma sentir libre. Me apresan ideas terribles a la par de despertarme, pero seguiré pensando que estoy cerca de la lumbre.