Mírame.
Después del fulgor de medianoche Ofréceme algo más que un inútil cuerpo hirviendo En medio de las gélidas mantas de mi catre. Dame, si no es mucho pedir, Un silencio sosegado, Mientras posas tus ojos sobre mí Y me examinas el alma. Sí, dame eso, Un mutismo inquisitivo. Tú, lléname con vacíos, No con palabras. Poséeme con tus miradas firmes, No con tu cuerpo lleno de insinuaciones.